viernes, 12 de septiembre de 2008

CALLES-E

Caminaba sin mover los pies, la masa la empujaba hacia el interior sin permitirle esfuerzo alguno, ella no lo notaba, se había abandonado. Apenas sentía las manos tibias de aquel sujeto sobre su cintura. Continuaron caminando entre el vapor de los cuerpos que los rodeaban, ella se abría paso decidida, como si supiera perfectamente hacia donde se dirigía, no veía nada, llevaba la mirada perdida desde muchas calles atrás.
El en cambio se fijaba en todo, en las cajas de icopor, en los residuos de comida, en las botellas vacías, en el sudor, en el estridente ruido que conformaban las distintas músicas provenientes de las esquinas, en la caca de caballo, en su cintura… cuantas calles habían recorrido? Hace cuantas que ella no hablaba? Que estaría esperando ella de él? Y si la llamaba? Y si la soltaba? Y si dejaba de seguirla? Sabrá que la sigue? Sentirá sus manos húmedas? En que estará pensando? Algo muy profundo y tormentoso seguro. No debería interrumpirla, no debería preocuparse ahora que es ella la guía; sin embargo lo intentó, la llamo por su nombre para agotar posibilidades y ella no lo oyó; tampoco quería escuchar, mejor así.
Ella había olvidado su nombre, donde estaba, no sabía de dónde venía, cuantas calles habían recorrido, ni que había pasado en ellas, nada reconocía, nada recordaba, en nada pensaba, ahora se concentraba en no rozar ninguno de esos cuerpos sucios que se contoneaban sin aliento ya, cerca de su propio cuerpo igual de sucio y cansado, intentaba no escuchar aquel ruido molesto, no ver tanta basura, no ver esos rostros sudorosos. Mirar al horizonte no para perderse en el mar atardecer de pensamientos, mirar al horizonte para ignorar todo lo que hay antes de el.
Ella temblaba de frio, el sudaba de ansiedad
Las calles parecían interminables y ellos no parecían notarlo, evidentemente esas no eran sus calles, se distinguían entre la multitud, eran los únicos que intentaban escapar. él infinitamente agobiado y ella infinitamente hermética, ellos dos infinitamente humanos entre tanta materia con forma animal.
Ellos también estaban sucios, adoloridos, opacos y trajinados; pero aun les quedaba suficiente conciencia para lamentarse por su propia suerte, y eso los distinguía del resto de cuerpos danzantes.
El quería salir de ahí, ella no quería nada.
Recorrieron eternas calles, y no hablaron hasta zafarse de la multitud
y ahora? Preguntó tímido
- no se
- para donde vamos ahora?
- no se

2 comentarios:

Afrolatino dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Afrolatino dijo...

un personaje peregrino (tal vez dos?) que mira al horizonte y no detiene a sus pies, a donde irá? qué intiutivo deseo lo hace seguir hacia adelante? tal vez para encontrarse con su otro "yo", tal vez para escapar del "yo" que lo persigue con las manos sudorosas sobre su cadera...

un entorno que parece ocupar el espacio de una foto o de una escena, todo como un cubo detenido en el tiempo.
Buenas ideas vale, no detengas a tu mano cuando escribes, estaré visitanto tu espacio constantemente... me intereza hacer negocios contigo.