Hay sensaciones que los seres humanos pueden imaginar aunque nunca las hayan vivido, como perder un dedo, dar un beso, quemarse la cara, tener un hijo, perder a un ser cercano o impactar contra el pavimento; hay otras que ellos no pueden llegar a imaginar, como morir o matar.
Reacción-acción.
Reacción: vergüenza. Acción: poder. Sentimiento: obturar.
Reacción: ansiedad. Acción: miedo. Sentimiento: rayar.
En el primero las cosas eran confusas, sensaciones que aun la cabeza no organizaba, Axiomáticamente tampoco el lenguaje llegaba para explicar. Después de matar al segundo las dos pudieron sentarse y hablar. Nunca habían dejado de hablar de sí mismas, de su relación y de sus negocios; la primera noche sólo se acompañaron por costumbre. Durante la segunda noche las dos fumaron, No existió la fluidez y la emoción de las noches anteriores a la primera, pero las dos confesaron disfrutarlo.
Los primeros dos cadáveres de la colección.
La tercera noche no lo hicieron, saborearon entre sus cabezas las ganas: el reservar esa noche para dosificar el encanto. Se dieron un pretencioso regalo: una cuarta noche de doble asesinato.
Doble asesinato
Esperaban mucho, no quedaron satisfechas. Falló, perdieron el ritual, no fue una segunda fase, fue romper caprichosamente las reglas: uno solo uno y nada más que uno.
Tras cuatro en la colección empezaron las dudas, el pequeño dolor del principio que desembocaba en placer se había prolongado; en eso estaban las dos de acuerdo. Sin embargo no era suficiente para que desistieran: una vez más, un muerto más.
La regla de oro
No volver a mirarlos. Es necesario tenerlos, incluso más que matarlos, pero no para verlos, solo para saber que existen sin existencia y que les pertenecen.
Cobran vida una vez muertos… reacción- acción.
Culpa y placer
Placer en la culpa
Vulnerable conciencia
Compasión y temor
Adiós mi socia, ya supe lo que era matar y ahora sé lo que es morir
La pregunta
¿A quén vamos a matar hoy?
preguntame donde, como, con que, pero no a quien; eso nunnca lo sabre: la identidad de la victima solo es posible conocerla una vez realizado el crimen.
lunes, 6 de octubre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Que No!
Las personas no comen, no hablan, no caminan, no sienten, no duermen, no gritan, no respiran, no juegan, no rezan, no sueñan. Las personas sólo piensan.
Ser Nadie y ser Alguien
A un señor le da miedo asumir las consecuencias de sus actos, pero tampoco puede inculpar a otros.
Las adversidades lo obligan a hacer algunas cosas desacertadas en beneficio propio y de sus allegados. No es precisamente su culpa: ¿quién no actuaria igual? ¿Si para que no le agredan deba herir a otro tipo? él nunca lo provocó, simplemente la vida es así, nadie se escapa de los designios divinos. Herir a ese tipo le trajo muchos problemas, pero él siempre tuvo la astucia para sortearlos y sacar el mejor pedazo del pastel.
Resulta que este señor se ha convertido en héroe entre los suyos, muchos conocen de sus hazañas, lo vitorean, la mayoría reconoce su nombre, para casi todos él es alguien; solo para los afectados el señor se llama Nadie.
Nadie lo ha herido... pero la herida existe! alguien tuvo que hacerlo.
Así como Nadie ha escrito esto.
Del ser imaginado por un ciego, que he querido desimaginar.
Las adversidades lo obligan a hacer algunas cosas desacertadas en beneficio propio y de sus allegados. No es precisamente su culpa: ¿quién no actuaria igual? ¿Si para que no le agredan deba herir a otro tipo? él nunca lo provocó, simplemente la vida es así, nadie se escapa de los designios divinos. Herir a ese tipo le trajo muchos problemas, pero él siempre tuvo la astucia para sortearlos y sacar el mejor pedazo del pastel.
Resulta que este señor se ha convertido en héroe entre los suyos, muchos conocen de sus hazañas, lo vitorean, la mayoría reconoce su nombre, para casi todos él es alguien; solo para los afectados el señor se llama Nadie.
Nadie lo ha herido... pero la herida existe! alguien tuvo que hacerlo.
Así como Nadie ha escrito esto.
Del ser imaginado por un ciego, que he querido desimaginar.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Rap y un tren para los granjeros del vichada
"Luchar es abrirle una posibilidad a la victoria" que un tren que comunique todo el mundo? que para generar industria en colombia? que para ser verdaderamente una nación soberana? que para ser un pais desarrollado? que para el progreso? que para tener un pais mejor? que no es sólo turismo? que tambien es comercio? que los miserables granjeros de vichada puedan vender sus productos? ve que cosa tan buena, no? y todo para que? por qué desarrollo? por qué industria? por qué progureso? ah ya que porque vos no crees que la humanidad pueda sobrevivir sin progreso? mm claro como no, y que es que es progreso? y a quien putas le importa eso? a los que luchan, para abrirle una posibilidad a la victoria?
Comas y Cuadros
Ella, en ella, su rostro duro, en su rostro, sus ojos grandes, sobre ellos su pelo oscuro y enredado cayendo hasta sus hombros, sus hombros sostienen el vestido opaco que deja descubierta su espalda blanca, sus músculos, sus huesos, su cuerpo entero sobre una butaca, butaca roja y plateada, donde cuelgan sus piernas débiles, una de ellas se agita, no para de moverse, con su zapato brillante golpea el piso, el piso de baldosas ajedrezadas, mugroso, oscuro pocas mesas y sillas redondas muy distanciadas la una de la otra, vacías, una barra liquida sobre la que hay un margarita que ahora Ella bebe.
Él, el bebe una cerveza, cerveza que reposa sobre la última mesa, cerveza que toma una mano sin fuerza, fuerza que sobra en sus brazos, brazos que llevan la cerveza a su boca seca, seca como su voz, voz que tararea un bolero, bolero que evoca una nostalgia, nostalgia que invade su rostro, sus ojos, ojos invadidos por el reflejo de la pálida espalda.
El traje oscuro, rosa los hombros, la mano sin fuerza estira un dinero al cantinero, el margarita se acaba, el brazo regresa al bolsillo, la espalda se eriza, el la espera un momento, ella lo esperó toda la noche, ella pide otro trago, el sale pisando un chicle.
Él, el bebe una cerveza, cerveza que reposa sobre la última mesa, cerveza que toma una mano sin fuerza, fuerza que sobra en sus brazos, brazos que llevan la cerveza a su boca seca, seca como su voz, voz que tararea un bolero, bolero que evoca una nostalgia, nostalgia que invade su rostro, sus ojos, ojos invadidos por el reflejo de la pálida espalda.
El traje oscuro, rosa los hombros, la mano sin fuerza estira un dinero al cantinero, el margarita se acaba, el brazo regresa al bolsillo, la espalda se eriza, el la espera un momento, ella lo esperó toda la noche, ella pide otro trago, el sale pisando un chicle.
viernes, 12 de septiembre de 2008
Bienvenido todo aquel que conmigo quiera hacer negocios.
Aquí arrojo mis desechos, aquí los, vendo, regalo o permuto.
Bienvenido todo aquel que conmigo quiera hacer negocios.
si algo valioso encuentra en mi basura
o si no encuentra más que desperdicios
nada pierde buscando
cuenteme
no se pierda
no se niegue a los encantos del anonimato
Bienvenido todo aquel que conmigo quiera hacer negocios.
es una cordial invitación? una prudente insinuación?
me he tomado el atrevimiento de suponer que nuestra relación será simbiotica
dejeme presumir de mi producto, de mí
en este lugar le ofresco mis desperdicios
mis dignos desperdicios en tercera persona
necesito sacarlos de mi casa
y no hay otro basurero mejor que este mostrador
Bienvenido todo aquel que conmigo quiera hacer negocios.
si algo valioso encuentra en mi basura
o si no encuentra más que desperdicios
nada pierde buscando
cuenteme
no se pierda
no se niegue a los encantos del anonimato
Bienvenido todo aquel que conmigo quiera hacer negocios.
es una cordial invitación? una prudente insinuación?
me he tomado el atrevimiento de suponer que nuestra relación será simbiotica
dejeme presumir de mi producto, de mí
en este lugar le ofresco mis desperdicios
mis dignos desperdicios en tercera persona
necesito sacarlos de mi casa
y no hay otro basurero mejor que este mostrador
CALLES-E
Caminaba sin mover los pies, la masa la empujaba hacia el interior sin permitirle esfuerzo alguno, ella no lo notaba, se había abandonado. Apenas sentía las manos tibias de aquel sujeto sobre su cintura. Continuaron caminando entre el vapor de los cuerpos que los rodeaban, ella se abría paso decidida, como si supiera perfectamente hacia donde se dirigía, no veía nada, llevaba la mirada perdida desde muchas calles atrás.
El en cambio se fijaba en todo, en las cajas de icopor, en los residuos de comida, en las botellas vacías, en el sudor, en el estridente ruido que conformaban las distintas músicas provenientes de las esquinas, en la caca de caballo, en su cintura… cuantas calles habían recorrido? Hace cuantas que ella no hablaba? Que estaría esperando ella de él? Y si la llamaba? Y si la soltaba? Y si dejaba de seguirla? Sabrá que la sigue? Sentirá sus manos húmedas? En que estará pensando? Algo muy profundo y tormentoso seguro. No debería interrumpirla, no debería preocuparse ahora que es ella la guía; sin embargo lo intentó, la llamo por su nombre para agotar posibilidades y ella no lo oyó; tampoco quería escuchar, mejor así.
Ella había olvidado su nombre, donde estaba, no sabía de dónde venía, cuantas calles habían recorrido, ni que había pasado en ellas, nada reconocía, nada recordaba, en nada pensaba, ahora se concentraba en no rozar ninguno de esos cuerpos sucios que se contoneaban sin aliento ya, cerca de su propio cuerpo igual de sucio y cansado, intentaba no escuchar aquel ruido molesto, no ver tanta basura, no ver esos rostros sudorosos. Mirar al horizonte no para perderse en el mar atardecer de pensamientos, mirar al horizonte para ignorar todo lo que hay antes de el.
Ella temblaba de frio, el sudaba de ansiedad
Las calles parecían interminables y ellos no parecían notarlo, evidentemente esas no eran sus calles, se distinguían entre la multitud, eran los únicos que intentaban escapar. él infinitamente agobiado y ella infinitamente hermética, ellos dos infinitamente humanos entre tanta materia con forma animal.
Ellos también estaban sucios, adoloridos, opacos y trajinados; pero aun les quedaba suficiente conciencia para lamentarse por su propia suerte, y eso los distinguía del resto de cuerpos danzantes.
El quería salir de ahí, ella no quería nada.
Recorrieron eternas calles, y no hablaron hasta zafarse de la multitud
y ahora? Preguntó tímido
- no se
- para donde vamos ahora?
- no se
El en cambio se fijaba en todo, en las cajas de icopor, en los residuos de comida, en las botellas vacías, en el sudor, en el estridente ruido que conformaban las distintas músicas provenientes de las esquinas, en la caca de caballo, en su cintura… cuantas calles habían recorrido? Hace cuantas que ella no hablaba? Que estaría esperando ella de él? Y si la llamaba? Y si la soltaba? Y si dejaba de seguirla? Sabrá que la sigue? Sentirá sus manos húmedas? En que estará pensando? Algo muy profundo y tormentoso seguro. No debería interrumpirla, no debería preocuparse ahora que es ella la guía; sin embargo lo intentó, la llamo por su nombre para agotar posibilidades y ella no lo oyó; tampoco quería escuchar, mejor así.
Ella había olvidado su nombre, donde estaba, no sabía de dónde venía, cuantas calles habían recorrido, ni que había pasado en ellas, nada reconocía, nada recordaba, en nada pensaba, ahora se concentraba en no rozar ninguno de esos cuerpos sucios que se contoneaban sin aliento ya, cerca de su propio cuerpo igual de sucio y cansado, intentaba no escuchar aquel ruido molesto, no ver tanta basura, no ver esos rostros sudorosos. Mirar al horizonte no para perderse en el mar atardecer de pensamientos, mirar al horizonte para ignorar todo lo que hay antes de el.
Ella temblaba de frio, el sudaba de ansiedad
Las calles parecían interminables y ellos no parecían notarlo, evidentemente esas no eran sus calles, se distinguían entre la multitud, eran los únicos que intentaban escapar. él infinitamente agobiado y ella infinitamente hermética, ellos dos infinitamente humanos entre tanta materia con forma animal.
Ellos también estaban sucios, adoloridos, opacos y trajinados; pero aun les quedaba suficiente conciencia para lamentarse por su propia suerte, y eso los distinguía del resto de cuerpos danzantes.
El quería salir de ahí, ella no quería nada.
Recorrieron eternas calles, y no hablaron hasta zafarse de la multitud
y ahora? Preguntó tímido
- no se
- para donde vamos ahora?
- no se
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